
No hay días desiertos o solitarios si tenemos la facultad, dicha, ambición o virtud de encontrarnos a nosotros mismos. Quizás cuando eso pase, cuando mi corazón esté sobre mis labios y cuando mi alma esté en la palma de mis manos, ya no me sentiré batallando día a día por conseguir lo que creo siempre haber querido. Los sueños me enceguecen de una manera casi fulminante y los anhelos me enfurecen y me dan la fortaleza de continuar mi cruzada de vida.
¿Seré yo o esta vida es para retarnos y desafiarnos cada día? Sólo así, pienso, nos sentimos vivos y titilan las hebras de nuestro ser.
Pues eso, quedas cordialmente invitada a que te sumerjas en el mar de mi vida y que bucees por los corales que mi mente ha creado para ti.
Se un abrazo gélido para mis noches de fogosa pasión y un beso ardiente para mis días de fría tempestad.
Destila y vacía la sangre de mi mente, que vierta en el exterior toda la poesía y el arte que encarcela dentro de ella. Sé la llave de la puerta que esconde mis temores y complejos, déjales salir y enséñales a andar solos por la vida, que no necesiten de mi alimento para un buen pasar.
Quiero que seas mi lazarillo en mi ceguera de amor, mi antorcha en esta noche eterna y la brújula que me guíe a la isla de tu cuerpo, mente y alma.
Tengo el mapa, tengo la fuerza, tengo la templanza, tengo las ganas, solo espero la respuesta del cielo, el llanto de las estrellas, la risa de mi luna roja para partir en esta travesía, cuyo premio eres tu.
Te quiero desde siempre y te conozco desde antes de eso... Manifiéstate ante mi. Seamos vida juntos...

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