
Bueno, es sabido que cada cierto tiempo, el hombre quiéralo o no, tiende a hacer una retrospección de sus actos, logros y proyectos, la mayor parte del tiempo en forma inconciente, pero cuando lo hacemos en forma conciente se vuelve una terapia y un autoconocimiento muy enriquecedor...
Así estamos entonces, a días de recibir (si Dios quiere) un nuevo cargo dentro de la empresa, y entrando en tierra derecha para alcanzar el primero de mis objetivos... la gerencia. No ha sido fácil, eso es seguro; aunque tampoco sangro ni desfallezco. Debo dar gracias a mi amigo de arriba que me ha acompañado siempre y me da las fuerzas para lograr todo o casi todo cuanto me he propuesto.
JdG... mmm... me gusta la idea del nuevo ascenso y tal vez me asuste un poco, no por no dar la talla, sino por tener la capacidad de rendir y entregar todo cuanto se espera de mí, que no es poco.
Haciendo un giro en la retrospección, te he visto una vez y creo que te conozco desde hace mil años. Escuchar tu voz me alegra el corazón y calma todas mis ansiedades. Espero poder compartir contigo un bello futuro y que podamos llegar a conocernos mucho más de lo poco que lo hacemos hoy en día. Anhelo que llegue el Miércoles, día de mi ceremonia de ascenso, pero no por eso, sino para poder verte y hablar contigo en frente una vez más... La necesidad en que te has transformado es casi una locura, pero nunca me sentí así antes y me gusta. Soy un torbellino de emociones y eso en gran parte se debe a ti. Acéptame, déjame entrar en tu alma y caminemos juntos por esta vida, esta empresa y esta amistad...
Volveremos a vernos pronto, espero que tu reacción sea buena, pues me confundes, me descolocas y me dejas perplejo. No solía sucederme eso, pocas personas me dejan sin habla, pero tu me quitas el aliento y mi corazón salta y trata de arrancar de mi pecho...
Te extraño, tontera o no, te extraño...











